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Historia de Lanzarote

Historia

"Id por todo el mundo y casi no hallaréis en ninguna parte personas más hermosas ni gente más gallarda que la de estas islas, tanto hombres como mujeres, además de ser de buen entendimiento si hubiese quien los cultivase". (Cronistas de la expedición de Bethencourt).

La Conquista de Lanzarote o el engaño.

Juan de Bethencourt, caballero normando, fue Señor de Canarias bajo la Corona de Enrique III de Castilla. En 1402 prepara varias embarcaciones y sale desde La Rochela con destino a las Islas Canarias. En la expedición están Gadifer de la Salle, Bontier y Le Verrier (frailes). Son bien acogidos por el rey Guadarfía y se asientan en la playa de las Coloradas, donde más tarde se establecerá la Diócesis Rubicense. Bethencourt vuelve a España para conseguir refuerzos dejando a Gadifer de la Salle al mando. Comienza la conquista y con ella la tiranía y el abuso de los conquistadores.

Los guanches, amantes de la libertad.

Así se conoce a los pobladores aborígenes de las islas. Realmente significa "descendiente de Tenerife", pero se emplea actualmente para designar a los primitivos habitantes de todas las Islas Canarias. Guanche es también su idioma, perdido poco después de la Conquista, quedando tan sólo unas pocas palabras y algunos términos que actualmente se utilizan. Según los relatos eran fuertes, altos y con bellos rasgos físicos. Vivían en el Neolítico y su forma de vida era pastoril. Tenían un rey denominado "mencey" o "guanarteme", eran pacíficos, embalsamaban a sus muertos, adoraban a un sólo Dios y tenían leyes (y por lo tanto jueces). Valientes, nobles y amantes de la libertad. Preferían morir antes que perder su libertad.

Sociedad y cultura.

La sociedad era poliandria, es decir, las mujeres se "casaban" con tres hombres. Los aborígenes se cubrían con pieles de cabra. Comían carne que conservaban en sal, pescados, gofio, manteca y queso, que también servían de ofrenda a sus dioses. Los aborígenes eran marisqueadores y agricultores, llevaban una vida tranquila, pero con constantes atropellos por parte de los expedicionarios europeos ya que, viniendo de Europa, Lanzarote era la primera isla que encontraban. Cerca de un siglo duró la conquista del Archipiélago Canario. La isla de Lanzarote fue la primera en ser conquistada por los expedicionarios normandos quedando bajo el amparo del caballero normando Juan de Bethencourt.

Las Islas Afortunadas.

Parece ser que los antiguos tenían conocimiento de la existencia de las islas, aunque estos datos llegan a nuestros tiempos de forma confusa. Existen textos que las nombran como Hespérides o Campos Elíseos. Islas Afortunadas fue el nombre por las que fueron conocidas por los romanos, en los libros de Plinio. Los viajes a las islas comenzaron en el siglo XIII, destacando el del italiano Lancelloto Malocello (1339) que arribó a las costas de Lanzarote, de ahí viene su nombre. Los motivos de los viajes eran la captura de esclavos, ya que las guerras y epidemias había acabado con la mano de obra y la producción de orchilla (tintes). Con la conquista española se siguió con la captura de esclavos al suponer fuertes ingresos para los conquistadores.